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Hipertensión Arterial

HIPERTENSIÓN ARTERIAL 

La presión arterial es la fuerza que ejerce la sangre contra las paredes de las arterias cuando es bombeada por el corazón. En consecuencia la hipertensión es una elevación de forma continuada de la presión sanguínea arterial. Es decir, un exceso de presión contra las paredes de las arterias. 

Este aumento de la presión arterial sostenido en el tiempo supone un gran riesgo para la salud y para nuestro sistema cardiovascular concretamente. Cuando las arterias son sometidas durante mucho tiempo a esta presión se propicia la aparición de arteriosclerosis, hemorragias, infarto de miocardio, patologías renales u otras complicaciones graves si no se toman medidas. 

Según la Clinical Practice Guidelines for the Management of Hypertension (Volume 16, Issue 1, January 2014 Pages 14–26) podemos considerar que existe Hipertensión arterial cuando la presión sistólica es mayor de 140 mm Hg o la presión diastólica es superior o igual a 90 mm de Hg.

¿QUÉ EFECTOS TIENE SOBRE NUESTRO ORGANISMO?

La hipertensión arterial supone un mayor esfuerzo de manera continuada para nuestro corazón provocando un aumento de la masa muscular, es decir una hipertrofia del ventrículo izquierdo.

Esto ocasiona un aumento de las necesidades de oxígeno en el miocardio y una debilitación del corazón debida a este sobreesfuerzo. 

 

 

Por otro lado, también hace que se endurezcan las arterias al estar sometidas a una mayor presión generando arteriosclerosis o placas de ateroma y facilita que otros factores de riesgo cardiovascular actúen perjudicialmente sobre los vasos sanguíneos afectando a órganos como los riñones, los pulmones, el cerebro y los ojos tal y como afirman los doctores Pedro Enrique Miguel y Yamilé Sarmiento (versión impresa ISSN 1024-9435 ACIMED v.20 n.3 Ciudad de la Habana. sep.2009).

ASPECTOS PSICOSOMÁTICOS

La propia palabra hipertensión indica una tensión, una presión excesivamente elevada. Según la experiencia clínica de algunos profesionales y de la propia etimología de la palabra, podemos decir que las personas con hipertensión suelen tener altos niveles de estrés y exigencia en su trabajo y/o familia, etc.  Pueden tener tendencia a ser personas perfeccionistas, a marcar el ritmo de los demás y mostrar irritabilidad.

 

 

Como hemos dicho se trata de una tendencia que puede regularse y equilibrarse, sea por una reeducación alimentaria y de hábitos, gestión del estrés y de los nervios, promover estados de calma y tranquilidad, tratamiento psicológico, medicina ayurveda que planteará planes de equilibrio determinados según el biotipo de cada persona, aromaterapia, entre muchos otros.

Cada una de estos sistemas o terapias son herramientas a disposición de los profesionales de la salud, dentro de la medicina integrativa, y de los pacientes con hipertensión.

¿QUÉ FACTORES INFLUYEN EN SU APARICIÓN?

Es importante destacar que la hipertensión, en sus inicios, no tiene síntomas claros. Es decir que una persona puede ser hipertensa sin saberlo y tan solo darse cuenta cuando asista a una revisión médica. Es por ello que se le llama el “asesino silencioso”.

Respecto a los factores que influyen en su aparición existen muchísimas causas que pueden afectar a la presión arterial. Según la Guía para la evaluación y gestión del riesgo cardiovascular de la WHO (Organización Mundial de la Salud)  pueden ser factores ambientales, genéticos, alimentarios o psicológicos. Entre ellos podemos encontrar:

  • El estado del equilibrio homeostático del organismo.
  • El estado de los riñones.
  • El estado de los vasos sanguíneos, ya que a mayor rigidez de los mismos, más fácilmente podremos tener hipertensión.
  • El estado de estrés y la ansiedad al que está sometido el organismo.
  • Los niveles hormonales.
  • El exceso de sal y grasas saturadas en la alimentación.
  • Sobrepeso y obesidad.
  • El alcohol y el tabaco.
  • La diabetes.
  • Estilo de vida sedentario.
  • Edad. A mayor edad, mayor rigidez en las arterias y mayor posibilidad de tener hipertensión.
  • Determinados fármacos.

Tal y como hemos visto, es una enfermedad con múltiples factores que la pueden promover o evitar. Y dependiendo del tipo existen diferentes tratamientos farmacológicos. Como primer paso, se debe de acudir a un especialista en la materia, que realice un análisis exhaustivo en cada caso, para determinar las causas del mismo. Podría tratarse de un síntoma provocado por una disfunción cardíaca, etc. Por ello es importante ponerse en manos de un profesional.

PREVENCIÓN

Fundamentalmente la prevención se basa en la adquisición de hábitos de vida saludables tanto a nivel físico como a nivel emocional, ya que son los hábitos no saludables los principales factores de riesgo para la hipertensión.

Tal y como se refleja en la Clinical Practice Guidelines for the Management Of Hypertension in the Community (Vol 16, Issue 1 January 2014, pages 14-26) estos hábitos saludables incluyen evitar el sobrepeso y la obesidad, llevar una dieta equilibrada, disminuyendo el consumo de azucares, grasas y sal, según las necesidades particulares de cada uno, la práctica de ejercicio, disminuir el consumo de alcohol y eliminar el consumo de tabaco.

Las características psicológicas de cada persona también influyen en la somatización de las enfermedades por esto se incluyen dentro de los hábitos de vida saludables una adecuada gestión de las emociones ya que una persona especialmente nerviosa, excesivamente preocupada y estresada, con una capacidad de comunicación baja es más propensa a sufrir afecciones del aparato circulatorio que aquella que no posea estas características.

Todas estas estrategias son beneficiosas no solo en el tratamiento de la hipertensión arterial sino también en muchas otras enfermedades cardiovasculares.

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