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Una nueva forma de atender el cáncer: ONCOLOGÍA INTEGRATIVA

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¿Qué es la Oncología Integrativa?

La Oncología Integrativa se puede definir a partir de cuatro puntos que son de vital importancia:

  • Tratar a la persona afectada como un ser multidimensional
  • Reúne las medicinas complementarias más eficaces y de mayor rigor científico junto con la medicina convencional.
  • Toma la oncología convencional como el pilar fundamental y está abierta a nuevas técnicas y paradigmas que mejoren la salud de la persona.
  • En la Oncología integrativa se practica una medicina lo más rigurosa posible basada en la evidencia científica.

Estas medicinas complementarias se aplican de forma conjunta y coordinada a los tratamientos convencionales y logran aumentar su eficacia y reducir los efectos adversos.

El principal enfoque de la Oncología Integrativa es asegurar que el paciente tenga una oncología segura y basada en la evidencia científica. Se trata de una oncología integral y centrada en el paciente. Es decir, amplía lo que es la persona y busca atenderla globalmente, de manera que reciba la atención adecuada en todos los aspectos que necesite para su mejoría tanto en el plano físico como emocional, mental, psicológico y social.

¿Qué ámbitos abarca la Oncología Integrativa?

Los principales objetivos y campos de acción de la Oncología Integrativa son:

  • Reducir los efectos secundarios del tratamiento que reciba el paciente.
  • Mejorar los síntomas que pueda haber debidos al cáncer o a los tratamientos como dolor, malestar, fatiga, cansancio, anemia, etc.
  • Promover la curación.
  • Mejorar la salud emocional.
  • Aumentar la calidad de vida.
  • Potenciar la salud.

Este último punto es de vital importancia ya que, a menudo, los pacientes con cáncer son tratados con quimioterapia, radioterapia e inmunosupresores. Son técnicas muy agresivas y tóxicas para el organismo por lo que, después de ser tratados o durante el tratamiento, puede ser necesario cambiar hábitos emocionales, alimentarios y conductuales de manera que se favorezca y promueva la eliminación y depuración del organismo.

En un estudio epidemiológico llevado a cabo en Francia (Brugirard M, 2011) se entrevistó a más de 800 pacientes atendidos en 18 unidades de oncología y hasta un 60% de ellos había seguido alguna medicina complementaria.

Con la aplicación de medicinas complementarias, numerosos equipos de oncología han constatado mejorías sintomáticas y funcionales en algunos de sus pacientes.

¿Por qué es necesaria?

Cuando un paciente enferma de cáncer suelen haber muchos profesionales trabajando alrededor suyo pero, en la mayoría de los casos, están desconectados entre sí. La Oncología Integrativa defiende la formación de un equipo compuesto por profesionales (oncólogos, fisioterapeutas, nutricionistas, acupuntores, etc.) y la creación de un espacio de diálogo entre ellos y con la persona, en lugar de trabajar cada uno independientemente.  Se trata de brindar al paciente toda la ayuda necesaria para que pueda prepararse y llegar más fuerte, sano y en mejores condiciones a los tratamientos de quimioterapia y radioterapia e incluso a operaciones quirúrgicas, y de favorecer su recuperación y mejoría.

Por esto es necesaria una comunicación empática, abierta y sin tabús entre el paciente y el oncólogo, de un lado, y que los profesionales de la medicina convencional se informen de los efectos de estas terapias a partir de fuentes rigurosas, por otro lado. La suma de todo esto puede revertir en una mejor respuesta del tratamiento del proceso canceroso y evitar muchos de los efectos indeseados que dificultan su buena evolución.

¿En qué consiste?

La Oncología Integrativa puede paliar los efectos secundarios de los tratamientos sin interferir en los mismos, en la mayoría de casos, y promover la curación de la enfermedad.

Para ello se sirve de diferentes herramientas como puede ser la oncología médica, la dietética y nutrición adaptada al paciente oncológico, los ayunos terapéuticos, la acupuntura, naturopatía, fitoterapia, bioenergética, la medicina ayurvédica, la psico-oncología, la gestión emocional, entre muchas más, siempre bajo el rigor científico.

El diálogo y el acompañamiento tranquilizan mucho a la persona durante la enfermedad y lo convierte en parte activa de su propio proceso de curación. Por ello una comunicación efectiva  entre el especialista y el paciente es vital.

Recomienda también respetar las horas de sueño, entre 7 y 8, mantener en condiciones óptimas los biorritmos, disponer de apoyo psicológico, adquirir hábitos de vida que faciliten la relajación (yoga, meditación, etc.), reforzar el sistema inmunitario (alimentación y nutrición) y la preparación de la piel para la quimioterapia y radioterapia.

Algunos ejemplos

Es habitual que los pacientes oncológicos busquen información y terapias complementarias ya que tienen interés en aprender cosas que les puedan ayudar a mejorar su estado de salud. Por eso es muy importante que sepan qué terapias y complementos alimentarios pueden beneficiarlos y la importancia de no tomar iniciativas propias desde el desconocimiento ya que en algunos casos pueden interferir o estar contraindicadas con su tratamiento oncológico.

Estrés

Está científicamente demostrado que el estrés es uno de los factores importantes que influyen en la aparición de la metástasis. A su vez, el yoga y la meditación ayudan a gestionar, rebajar y eliminar el estrés. Por lo tanto, en una persona que sea diagnosticada con algún tipo de cáncer es recomendable el uso de la meditación, el yoga  y técnicas mindfullness.

Nutrición y alimentación

En una persona con cáncer que está recibiendo un tratamiento la alimentación es vital para su estado de salud. Además esta puede adaptarse al paciente según el tipo de cáncer que tenga, su estadio, localización, estado físico y psicológico de la persona.

La Oncología Integrativa se sirve de la nutrición para buscar aquellos alimentos y nutrientes que necesita el paciente para mantener su salud, y al mismo tiempo apoyar el tratamiento que está haciendo.

Existen alimentos que, durante un tratamiento, son beneficiosos y otros que están contraindicados. Por ejemplo, la cúrcuma en los tratamientos de cáncer es muy importante y de uso muy extendido pero en determinadas ocasiones no es adecuada ya que puede interferir con la medicación inhibiéndola o potenciando su toxicidad.

Otro ejemplo de la interacción de lo que ingerimos es que el exceso de vitamina C proveniente de complejos vitamínicos, zumo de naranja o pomelo pueden generar efectos adversos en el organismo en combinación con la quimioterapia, sobre todo en las primeras 48h después de haber recibido el tratamiento.

Como se ha dicho anteriormente, la Oncología Integrativa trata de ayudar al enfermo en su salud y a la vez apoyar el tratamiento y no interferir con él promoviendo así su curación.

Mª Josep Sebastià nos explica en el siguiente vídeo, desde su amplia experiencia y profesionalidad,  la importancia de la nutrición y alimentación en procesos oncológicos.

 

 

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