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Ayuno Terapéutico

El ayuno consiste en detener total o parcialmente la ingesta de alimentos por un período de tiempo determinado. Un ejemplo cotidiano, lo encontramos en las recomendaciones que debemos seguir para realizar exámenes médicos, se nos pide estar en ayunas total, eso quiere decir no comer ningún alimento ni solido no liquido hasta después de la toma de muestras.

¿No han observado que cuando los animales y los humanos nos enfermamos, generalmente la primera reacción es la de perder el apetito? Esto tiene una explicación: nuestro cuerpo está intentando reducir al mínimo el gasto energético invertido en la digestión y la asimilación, para poder así concentrarse en la defensa, en la destrucción de los tejidos viejos y enfermos, en la desintoxicación y en la regeneración celular.

Además, el ayuno es el medio natural más eficaz con el que se cuenta para activar la desintoxicación del cuerpo.

HISTORIA

El ayuno ha sido practicado desde los comienzos de la civilización. Hay importantes registros históricos en todas las culturas, en las cuales inicialmente se utilizaba sobre todo con fines espirituales y como práctica religiosa. Se encuentran detalles de esta práctica en la Biblia, Antiguo y Nuevo Testamento, en el Upanishad, en el Corán, el Talmud y en el libro del Mormón.

“El ayuno debe realizarse con el fin de buscar la presencia de Dios, alimentar el espíritu y así poder tener control sobre la naturaleza carnal” Gálatas 5:16-17

Ahora bien, en el campo de la medicina el ayuno ha sido practicado ampliamente con fines terapéuticos y curativos. Se cuentan con evidencias de los grandes sabios eruditos como Hipócrates, Heráclito de Tarento, Tésalo de Tralles, entre otros, que datan de antes de cristo. Más adelante, grandes investigadores a lo largo de la historia han apoyado fuertemente esta práctica como Roger Bacon (1214-1294), Boerhave (1668-1738), Astruc de Montpelier (1689-1766), etc.

El Dr. Tanner residenciado en Estados Unidos en el año 1880, es el primer médico que investiga a fondo las bondades curativas del ayuno. Se practicó a sí mismo un ayuno de 40 días, supervisado por el rector de la academia de medicina Unite State Medical Collage. De esta experiencia se concluyó, que 40 días de ayuno son manejados perfectamente por el cuerpo y no pone en riesgo la vida del sujeto, sí se realiza correctamente.

A partir de aquí, comenzaron a surgir diversas y profundas investigaciones en torno al ayuno como terapia curativa, y se hicieron presentes en diversas publicaciones alrededor de los tiempos de 1900 como: “El ayuno que cura” por el Dr. Deway, “Curas de ayuno – curas milagrosas” por el Dr. Adolf Mayer, “Ayunos curativos y alimentación cruda”, “La serie de la cura” de Guelpa, “Intoxicación orgánica y cómo rejuvenecer y renovar nuestro organismo”, entre muchos otros.

Investigaciones más recientes en la Universidad de Heidelberg, Alemania, demostraron los procesos metabólicos involucrados en la práctica del ayuno. Después de estos hechos el ayuno empezó a ser utilizado con bastante seriedad y éxito en la cura de enfermedades. Instituciones mundialmente reconocidas como las clínicas Buchinger - Überlinger en Austria y Marbella en España, suman más de 100.000 exitosos casos de curación a través del ayuno terapéutico.

¿Qué es el Ayuno Terapéutico?

El ayuno terapéutico es una privación de alimentos parcial, en donde se permite la ingesta de líquidos, con la finalidad de inducir procesos desintoxicantes de manera natural, es decir, que sea el mismo cuerpo quien haga el trabajo, dando lugar al inicio de las vías curativas. Durante un ayuno todo el gasto de energía que supone la digestión de alimentos, pasa a estar disponible para utilizarse en otros fines como la regeneración celular.

Al no consumir alimentos el organismo entra en fase catabólica, es decir, el cuerpo está en búsqueda de energía. Por ello comienza a consumir inicialmente carbohidratos y azúcares y luego proteínas y grasas. En un punto dado, el organismo minimiza el consumo de proteínas propias y se consume únicamente grasas. Es entonces cuando el organismo comienza a extinguir todo tipo de sustancias inadecuadas que estén presentes, así como también células muertas y toxinas.

Durante este proceso solamente se toman líquidos, como el agua, el agua de coco, zumos de frutas y vegetales, estrictamente de elaboración casera, y se evita cualquier alimento que pueda atentar con la pérdida del proceso catabólico.

Para comenzar la desintoxicación muchas veces es necesario realizar un ayuno parcial por un período de tiempo. Este ha de ser determinado por el médico, según la evolución del paciente y el objetivo al que se quiere llegar. Todo este proceso debe ser dirigido bajo estricta vigilancia médica.

Además, el paciente debe ser consciente de las implicaciones del proceso y que, durante el mismo, solo debe comer aquellos alimentos prescritos por el médico, de lo contrario podría provocar complicaciones.

 

¿Qué pasa cuando acaba un ayuno?

Cuando el ayuno termina, se comienzan a introducir en la dieta alimentos sólidos de manera paulatina. Este paso debe hacerse siguiendo un régimen bastante estricto, para que se ajuste el metabolismo y se 

produzcan nuevamente los jugos gástricos de manera adecuada, se normalice la digestión así como también los procesos de eliminación para finalmente llegar a la fase de mantenimiento.

Crisis Curativas

Al estar en un proceso catabólico y de desintoxicación se liberan gran cantidad de desechos y toxinas. En estas circunstancias, el cuerpo ha de gestionar y reajustar su funcionamiento, para evitar las altas dosis de contaminantes, que de otra manera nos perjudicarían. 

Una de las maneras que tiene nuestro cuerpo de reaccionar es presentando una serie de síntomas que ayudarán a la limpieza mediante procesos de excreción, eliminación, inflamación, entre otros. Por lo tanto, a lo largo del proceso, pueden aparecer diversos síntomas como:  fiebre, dolores, fatiga, erupciones superficiales de la piel, irritabilidad emocional, estreñimiento o diarrea, detención temporal de la menstruación, entre otros. Estos se denominan crisis curativas.

Supervisión médica

No se recomienda hacer ayunos de más de un día sin la debida supervisión médica, y preferiblemente, bajo un régimen de hospitalización, pues los mejores resultados se aprecian en los ayunos terapéuticos que superan los 21 días.

Un ayuno parcial, consumiendo agua de coco, zumos o jugos de frutas y vegetales verdes, constituye una manera segura de proporcionar los adecuados nutrientes sin añadir muchas calorías, como por ejemplo: pomelo con espinacas, naranja con berro, sandía con apio y perejil, etc.

Efectos del ayuno

Sabemos que no existen panaceas, pero es sorprendente encontrar una terapia con la capacidad de producir increíbles cambios en el organismo como son:

  • Reducción de peso.
  • Los tejidos enfermos, tumores o heridas son degradados y paralelamente los tejidos sanos son regenerados.
  • Disminuye la presión de las arterias y las varices se alivian.
  • Se limpia la sangre eliminando la grasa circulante.
  • Se regenera la bilis y podría ayudar a expulsar pequeños cálculos de la vesícula.
  • Las células sanguíneas aumentan de forma regulada.
  • El sistema digestivo se renueva por completo.
  • Se excretan sustancias tóxicas encapsuladas.

Todos estos cambios en el organismo traen los siguientes beneficios:

  • Las tenciones en la columna vertebral se liberan y las articulaciones principales se relajan al reducir el exceso de peso.
  • Al expulsar todo el material de desecho circulante se purifica el organismo y el hígado se desintoxica.
  • Se regenera la función del páncreas logrando una reducción en las dosis de insulina en algunos diabéticos.
  • Elimina gases y flatulencias.
  • Fortalece el sistema circulatorio mejorando la condición cardíaca.
  • La capacidad pulmonar aumenta.
  • Elimina las acumulaciones arterioscleróticas.
  • El exceso de grasa de las venas y arterias se elimina.
  • El estado anímico mejora al generar paz mental y tranquilidad interior.

Además, el ayuno puede ser utilizado como terapia pre-operatorio, debido a que el sistema inmunitaria mejora su respuesta contra infecciones, facilita el proceso cicatrizante ya que aumentar la capacidad del tejido conectivo y reduce los peligros de trombosis o ataque cardiaco, al adelgaza la sangre. De manera general puede usarse de forma simultánea con casi todos los tratamientos. 

 

Por todo ello, el ayuno es recomendable para tratar las siguientes enfermedades:

  • Estomacales e intestinales, tipo estreñimiento, colitis, úlceras, etc.
  • Cardíacos y circulatorios, hipertensión arterial, hiperlipidemias, arteriosclerosis, etc.
  • Función hepática y biliares, cirrosis, esteatosis, cálculos.
  • Trastornos venosos y de piel, soriasis, eccema, etc.
  • Obesidad y trastornos del metabolismo.
  • Enfermedades autoinmunes, alergias, lupus, reumatismo, etc.
  • Enfermedades degenerativas de músculos y articulaciones.
  • Es beneficioso para tratar el cáncer en etapas tempranas o después de cirugía, radio o quimioterapia.

Por el contrario, está contraindicado en personas en estado caquéctico, en donde las grasas están ausentes por enfermedad o desnutrición, o en aquellas que simplemente los ácidos grasos no pueden ser oxidados. En este caso, no pueden realizarse ayunos pues conduciría a una hipoglucemia fatal o incluso la muerte por deficiencia proteica.

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